Ahorrar en educación es ahorrar en civilización
Juan Ignacio Rodríguez A.Estudiante de Economía, UNA
A principios de febrero de 2009, el Gobierno anunció que este año rebajaría el monto esperado para el Fondo Especial de la Educación Superior (FEES) en unos ¢7.200 millones aproximadamente.
El FEES es el dinero que da el Gobierno a las universidades estatales para que estas puedan realizar su gestión, y se calcula en relación al monto del producto interno bruto (PIB).
Según el Gobierno, la rebaja obedece a la disminución de la proyección del crecimiento del PIB de un 4,5% a un 2,2%. Esta situación se presentó a principios de febrero del presente año.
Después de varias conversaciones que sostuvo el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) con los señores Ministros de Hacienda y Educación, se acordó que la rebaja se postergaría, y que, por el momento las universidades estatales deben ajustar su presupuesto.
¿Sabia decisión? Sin embargo, debido a que la proyección del crecimiento del PIB sigue bajando y a que el Banco Central “proyecta” que el crecimiento del PIB será de un 0% (mejor dicho, no crecerá), esto implicaría una rebaja de más de ¢7.000 millones para las universidades estatales.
Si a es agregamos que la proyección del crecimiento del PIB puede bajar más y ser de cifras negativas, el PIB puede decrecer, lo que implicaría más rebaja al FEES. Uno se pregunta entonces: ¿será la reducción del presupuesto de la educación superior pública una sabia decisión que ayude a mitigar la crisis que atravesamos?
La respuesta no será “Una sabia decisión”, sino todo lo contrario.
En lugar de mejorar, empeoraría aún más las cosas; haría que nuestro país retroceda en el tiempo y lanzara por la borda los grandes avances que nos han permitido desarrollarnos y sobresalir entre los países centroamericanos y el resto de América Latina.
Lo que el gobierno debe hacer es trabajar en conjunto con las universidades estatales para desarrollar una estrategia que nos permita maximizar los beneficios y aprovechar de manera sostenible, eficaz y productiva los recursos intelectuales, tecnológicos, naturales y humanos con los que cuenta Costa Rica.
Es hora de innovar y ser emprendedores en nuestros sistemas de producción y de planificación. Debemos aplicar el uso de nuevas tecnologías en los procesos de producción para impulsar el desarrollo integral de nuestro país.
No obstante, si dejamos de educar a nuestros jóvenes, si no les damos las herramientas necesarias para que puedan ser los protagonistas del arduo proceso que debemos emprender, ¿cómo saldremos adelante?, ¿cómo vamos a superar la crisis?
Trabajo de equipo. No dudo de que el camino que tenemos por delante es oscuro y áspero, lo que dificulta mucho poder tomar decisiones oportunas que sean capaces de brindarle solución a las crecientes necesidades.
Por ello, creo que es vital que el Gobierno y las universidades estatales trabajen en equipo, trazando la ruta que debemos cursar para atravesar este difícil periodo.
Espero que nuestro Gobierno entienda que es un error disminuir el FEES y que, ante una nueva negociación del FEES, se considere que el conocimiento es el único camino hacia el desarrollo y que es mejor enseñar a pescar que regalar peces.
Me permito transcribir las palabras del señor Omar Dengo, uno de los creadores de Escuela Normal de Heredia, que actualmente es la Universidad Nacional Autónoma de Costa Rica. Él simplemente dijo: “Ahorrar en educación es ahorrar en civilización”.
Publicado en:
http://www.nacion.com/ln_ee/2009/mayo/14/opinion1963750.html
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