Este es un espacio para promover debate de ideas, respetando la diversidad de pensamiento, trataré de escribir sobre diversas temáticas sociales, aclaro que estas opiniones son personales y por ende, contienen cierto grado de subjetividad, agradezco las interacciones que consideren pertinentes....

lunes, 16 de abril de 2012

Pensamiento 48

“Primero pienso, luego existo”, escribió el filosofo René Descartes en su obra “El Discurso del método para conducir bien la propia razón y buscar la verdad en las ciencias”, se dice que tituló su obra como un “Discurso” y no como un “Tratado” porque no tenía la intención de enseñar, su deseo era únicamente promover un debate en este sentido. El pensamiento genera identidad, define posiciones y  permite que individuos con ideales similares puedan vincularse bajo una causa común, aplicando una estrategia lógica, aceptada por un colectivo a fin de alcanzar resultados concretos.

Hace unos 60 años un grupo de costarricenses tuvo un pensamiento único, pensó que en medio de una época de guerras e inestabilidad social, Costa Rica podría diferenciarse del resto de países latinoamericanos, siendo ejemplo de una sociedad democrática, solidaria y pacífica. Este pensamiento que nació al final de la década de los 40’s se caracterizó por tener un alto componente de rebeldía (rebeldía contra el conformismo). Este grupo de personas cobijó su pensamiento dentro de una entidad intelectual, social y política que llamaron Partido Liberación Nacional, fue a través de esta “estructura” que se promovieron en Costa Rica una serie de transformaciones político-sociales, en la búsqueda de un sistema político y gubernamental que fomentara un desarrollo integral, dinamizando ejes pilares de la economía como educación, salud, tecnología y seguridad social; sin duda alguna, en aquella época, Costa Rica sorprendió al mundo.



Seis décadas después, todos nos preguntamos, ¿qué pasó con ese partido idealista?, parece ser que ese pensamiento transformador se convirtió en un meras aspiraciones de elección popular; un partido político no es un ser en sí mismo, la identidad del mismo no es otra cosa más que el pensamiento de sus partidarios y no al contrario. La pérdida de identidad del PLN, refleja una crisis en el  pensamiento costarricense en todos los niveles (municipal, provincial y nacional) y es que no es suficiente con pensar, un pensamiento que no se transforme en acciones concretas no pasará más allá de ser un deseo inútil.

La precariedad intelectual de nuestra política tampoco es meramente un problema de una élite o grupo selecto de políticos, el mismo circo que se ve en la Asamblea Legislativa se repite en la mayoría de Consejos Municipales a lo largo del país. Aún quedan algunos líderes valiosos, sin embargo están inmersos en una sociedad con serios problemas de gobernabilidad, excesos de control burocráticos y una gestión pública que carece de pertinencia.

Es hora de volver a generar revoluciones intelectuales, para esta labor no existen discursos eternos ni apellidos legendarios, es un reto que debe ser tomado por las nuevas generaciones de políticos, principalmente por la juventud del PLN, la cual al ser el relevo generacional del partido más grande del país, tiene la gran responsabilidad de revivir ese “pensamiento 48”. Claramente tendremos que vivir con estas falencias por unos cuantos años más, sin embargo es el momento preciso para promover una generación de cambio, que luche y sueñe, como hace seis décadas, por una Costa Rica próspera y ejemplar.

De todos modos las reglas son claras, si no vivimos como pensamos, terminaremos pensando como vivimos.   

Juan Ignacio Rodríguez Araya

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